Un e-book repleto de ideas y
sugerencias para
hacer más con menos estrés
1. Identifica las actividades en tu día que consumen tu tiempo.
Mantén algún control sobre cuánto tiempo dedicas a leer e-mails a
navegar en Internet y a hablar por teléfono. Estos son algunos de
los más conocidos “ladrones de tiempo”. Una vez que identifiques
cuánto tiempo le dedicas a estas actividades, seguramente podrás
“ahorrar” algo de tiempo en estas áreas.
2. Comienza por establecer objetivos alcanzables. Aún los más
sencillos objetivos pueden contribuir con tus habilidades de
administración del tiempo. Define algún objetivo sencillo -como por
ejemplo no leer los e-mails personales durante el horario laboral
durante una semana o archivar la correspondencia el mismo día que
llega en lugar de apilarla. Una vez que alcances alguno de estos
pequeños y simples objetivos, podrás continuar con algo más
ambicioso. Para cuando te des cuenta, ¡el problema de administración
del tiempo será algo del pasado!
3.
Define un plan para la administración de tu tiempo. ¿Por qué?
Simplemente porque, tal vez, tus esfuerzos no se noten hasta que
comiences a realizar el seguimiento del progreso que irás logrando.
Puedes crear un pequeño esquema con el plan que te haz propuesto y
ubicarlo en tu escritorio –en algún lugar fácilmente visible.
Completa allí qué planeas hacer y cuándo realizaste esa actividad.
Esto de permitirá ver rápidamente qué necesitas hacer. Además, en la
medida en que vayas completando cada uno de los ítems, sentirás gran
satisfacción. Esto redundará en motivación para continuar con el
plan previsto y muy pronto serás un experto en productividad y
administración de tu tiempo.
4. Encuentra el sistema de administración del tiempo que se
adapte a tu necesidad. Tendrás que llevar el control de tus
objetivos de alguna manera. Ya sea en tu computadora, en tu agenda,
en tu calendario, en tu Palm, en fin, de la manera que mejor te
convenga. La clave es encontrar algo que te resulte adecuado. Lo
importante es mantener sólo un sistema ya que tener sistemas
diferentes para las cosas de la oficina y las cosas de casa muchas
veces nos induce a confusión.
5. Utiliza la opción de recordatorios de tu calendario. Ya sea
que uses el calendario del Outlook u otro sistema de correo
electrónico o tu Palm o hand-held, utiliza la función de alarmas. Te
ayudará a recordar qué has planeado para un determinado bloque de
tiempo.
6. Dedica algunos minutos cada mañana a revisar tu listado de
tareas. Decide primero qué necesitas hacer durante el día. Luego,
prioriza los ítems que absolutamente debes hacer. Es importante
realizar esto cada mañana para adquirir el hábito de priorizar. Ha
sido demostrado que si logras hacerlo durante 21 días, habrás
adquirido el hábito. Por lo tanto, mantén la rutina y en unas pocas
semanas lo estarás haciendo de manera automática cada mañana.
7. Delega todo lo posible. Si necesitas pasar por la tintorería,
llenar el tanque de nafta y parar en la verdulería camino al
trabajo, considera pedirle a tu esposo o esposa que realice alguna
de esas actividades por ti. A veces, solicitar un poquito de ayuda
puede ahorrarte muchos dolores de cabeza y liberar tiempo en tu
agenda para que las cosas fluyan sin problemas.
8. Comienza una rutina y comprométete con tu agenda. Rutina y
agenda – dos palabras que la mayoría de le gente le disgustan – son
las dos palabras más importantes cuando se trata de administrar
eficazmente el tiempo. Necesitas establecer una rutina y una agenda,
y necesitas proponerte cumplir con ello cuanto sea posible. Hazte un
favor: involucra a toda tu familia. Si todos son concientes de qué
se espera que hagan, las cosas funcionarán sin inconvenientes.
9. No pierdas tiempo esperando. Un tema particular por el cual
mucha gente se queja es el tiempo dedicado a esperar. En lugar de
simplemente esperar a que el médico te atienda o a que cambien el
aceite de tu auto, llévate algo para hacer mientras esperas. Podrías
llevar tu lista de tareas, o tu chequera si necesitas revisar los
saldos o cualquier otra cosa que puedas hacer mientras esperas.
10. Comprende de qué se trata realmente la administración del
tiempo. Administrar el tiempo no significa solamente saber
exactamente a qué dedicas tu tiempo – significa encontrar formas de
cambiar tu rutina para ser lo más productivo posible. Significa no
comprometerse más de lo posible. Significa mantener cierto balance.
Este balance es la clave para lograr hacer las cosas más importantes
primero, sin dejar de lado el tiempo necesario para disfrutar de tu
vida.
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